…cuando eL briLLo de Los ojos hace de La cicatriz* una raya de sumar…

¡Ahí es!

-Has llegado-

Has llegado al sitio donde los recuerdos son aprendizajes,

donde querer quedarse es infinitamente mejor que querer irse,

donde con la compañía adecuada, la vida no asusta tanto,

donde una arruga adorna,

donde ya no se perdona una infeLicidad,

donde mis sonrisas y tus planes hacen un buen equipo,

donde aunque ya sepas que no, te guste más el “ojalá que sí”,

donde los peces vuelan con los globos de tu fiesta de cumpleaños,

donde “érase una vez…”

y todas las que quieras.

*

Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.

El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. El kintsugi añade un nuevo nivel de complejidad estética a las piezas reparadas y hace que antiguas vasijas pegadas sean aún más valoradas que las que nunca se han roto. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber estado roto. En lugar de considerarse que se pierde el valor, al reparar la cerámica se crea una sensación de una nueva vitalidad. Dicho de otra forma, el tazón se vuelve más bello después de haber sido roto y reparado. La prueba de la fragilidad de estos objetos y de su capacidad de recuperarse son lo que los hace bellos.

Llevemos esta imagen al terreno de lo humano, al mundo del contacto con los seres que amamos y que, a veces, lastimamos o nos lastiman. ¡Qué importante resulta el enmendar! Qué importante entender que los vínculos lastimados y el corazón maltrecho, pueden repararse con los hilos dorados del amor, y volverse más fuertes.

La idea es que cuando algo valioso se quiebra, una gran estrategia a seguir es no ocultar su fragilidad ni su imperfección, y repararlo con algo que haga las veces de oro: fortaleza, servicio, virtud… La prueba de la imperfección y la fragilidad, pero también de la resiliencia —la capacidad de recuperarse— son dignas de llevarse en alto.

El mundo Consciente.

Risas por nada, que sirven para todo…

de las vacías de pretextos y de las llenas de ganas,

esas para las que no hacen falta etiquetas,

en las que un Lunes suena a viernes,

las que tienen como melodía un “¿qué, cómo, cuándo, dónde? y contigo”,

de esas de “ven” y de cómo tres letras pueden ponerte la piel de gallina,

risas con calidez de entusiasmo que susurran “te quieros” sin venir a cuento,

con las que bailas al son de margaritas que dicen “sí”,

carcajadas de “no sé qué” que saben a “no sé cuanto”…

Risas por nada… que sirven para todo,

porque sólo los viajes…

en los que se nota a kilómetros de distancia quién te quiere tener a centímetros,

son los que van a cuaLquier sueño.

RefLeja…

¡te!

en cuaLquier espejo que te devuelva tu mejor versión,

en esos ojos que te recuerdan cada día lo guap@ que eres, aunque ese día no lo estés,

en esas canciones que te pones para sonreír,

en los miedos a los que ya no tienes miedo,

en las flores que salen esta primavera contra viento y marea,

en esas conversaciones que relees y que siempre te abrazan,

en la amabilidad que te devuelven los columpios en cada balanceo,

¡RefLéjate!

en todo lo bonito que puedes llegar a ser,

en esa fe que se fue a mover una montaña,

en el dolor del que llora, para así poder acurrucarlo,

¡RefLéjate!

en el “te quiero” más maravilloso jamás contado,

en ese amor de rutina que te acompaña por la mañana en cada desayuno,

en ese ser que siempre está ahí a pesar de tus sombras.

¡RefLéjate!

porque así podrás refLejarLe a tu pronombre personal “ti” favorito…

la Luz que te dedica.

alivio

La tuerca que me falta…

el tornillo que tengo de más,

las vueltas a la cama que da mi imaginación,

mi sueño cuando se queda despierto,

la caja de madera que pide a gritos no contener nada para poder estar llena,

esa persona a la que eliges para volver a pasar la cuarentena, una y otra vez, en bucle, en progresión aritmética…

a pesar de las rutinas, a pesar del roce que hace el roce.

La tuerca que me falta…

y esa manera que tienen mis seres queridos de mimar esa ausencia,

de amortiguar mis maneras,

de quererme siempre en lugar de “a veces”,

de desenredar mis nudos,

de ponerme fácil lo difícil,

de besar mis engranajes…

y conseguir por fin,

que en mi casa no se vuelva a conjugar el verbo “faltar” o “pedir”, si no es para referirse a la saL.

Me falta una tuerca

Dame tu mano…

como si estuvieras aquí…

como si no hubiera “en tu casa o en la mía”…

como si para florecer sólo necesitara imaginármelo…

como si este año mi cumpleaños tuviera como sorpresa poder abrazar a la gente que quiero…

como si en vez de café tuviera besos para desayunar…

como si mi regalo viniera envuelto en abrazos apretados, de los de muy cerca, de los de “me quedo”, de los de “todo pasará”.

Dame la mano…

y deja que las margaritas hagan el resto,

que entre la luz a raudales por mis ventanas,

para que nazcan de todas las ganas que sembraste,

para que crezcan de cada uno de tus síes,

para que no deshojen la primavera,

y que conviertan después de este “quédate en casa” en blanco y negro,

un maravilloso mundo de arcoíris de coLores.

mano con barro y margarita

Él la preguntó…¿Dónde está tu recuerdo favorito?

Y ella lo tuvo claro: -En tus ojos.

Vivir se conjuga ensayando…

con un paso a paso,

con un otra vez más,

con un quiero y no puedo… pero sigo queriendo,

con un “me equivoqué” y a pesar de ello “vuelvo a empezar”,

con un error que besa mejor que sabe,

con una invitación a olvidar lo que no suma,

con la concatenación de principios “contigo”,

…un “the end” que abra otro cuento,

…un “te quiero” como quiere el  mar a la oriLLa,

con un “sin miedo”…

que se contagie…, y que

que se vuelva viraL.

vivir se conjuga ensayando

Me caes bien…

así, sin más,

cada vez que te levantas por la mañana y tu cara de entusiasmo al verme amanecer me recuerda que se puede querer a rabiar.

Me caes bien,

así, sin menos,

porque haces que la palabra “fáciL” sea más fácil todavía,

y los enredos de mi pelo, se desenreden entre tus latidos del corazón.

Me caes bien,

sin argumentos, sin pretensiones, -como no puede ser de otra manera-,

sin forzar ni un ápice de sonrisa en mi cara.

Me caes bien,

por la mañana, por la noche, y hasta cuando Morfeo me secuestra para ausentarme del mundo de los despiertos.

Me caes bien,

desde el primer café del día…

porque me haces mejor,

porque querer significa decir muchas veces “lo siento” y que no pase nada,

porque conviertes la palabra debiLidad es una sucesión de letras…

que mimadas al son de besos de mariposa,

cambian su significado…

y

se LLenan de fortaLeza.

pareja desayunando bn

…entre paLabras anda el juego…

Febrero.

Invierno.

Vinos, mensajes, palabras, historias, recuerdos, sonrisas, noches, días, carcajadas, miradas, tiempo, viajes, risas, distancia, citas, lejos, cerca, música, besos, semanas, largo, corto,  cena, cine, sofá, bufanda, días, hola, adiós, fotos, sí, no, menos, más, cielo, tierra, mar, montaña, barco, frío, teléfono, ahora, pereza, voy, vengo, magia, perderse, encontrarse, soplar, pedir…

jugar…

jugar con la ternura como trinchera,

jugar a jugar que se está jugando,

jugar, como al que le persigue una travesura,

jugar a ser el papel principal del prota secundario,

jugar, jugar, jugar…

a escribir cartas al aire en las que pueda leerse:

“Querida vida… ¡ríndete tú!”

¡Buenos días! ¡martes!

hagamos aLgo ordinario… extraordinariamente bien;-)

niño con papel higiénico

-¿y tú? ¿qué piropo le dirías al color gris?-

-Ven, voy a sacarte los colores.

 

“No pidas permiso, las alas son tuyas, y el cielo…de nadie”.

Pablo Bendala.

…escaLera hacia el cieLo…

para poder hacer un retrato al soL mientras briLLa,

y a luna en plena cena romántica con sus estreLLas.

…escaLera hacia el cieLo…

que te permita olvidarte de poner los pies en el suelo por un ratito al día,

e inventar la manera de cazar una mariposa a golpe de margaritas.

…escaLera hacia el cieLo…

para recordar que entre los “no puedes” y los “no debes”, siempre se encuentran las razones para hacerlo,

que el día tiene veinticuatro horas en el tiempo pero que desde arriba ves el segundo que marca la diferencia y eso te hace sonreír irremediablemente.

…escaLera hacia el cieLo…

que nos sirva de brújula y que nos enseñe que el destino “contigo”,

-es el lugar perfecto-

…en que el que tomes la ruta que tomes…

cualquier camino llega a casa.

pintar un sol

“Para vivir, hace falta vivir… Creo que no deberíamos olvidarlo”.

Albert Espinosa.

 

…círcuLos prodigiosos…

en los que el eco de la risa se convierte en un día de suerte,

donde los “más” pesan más que los menos,

en los que se rueda hacia adelante,

-en un constante número pi* de sumas sin restas-

…círcuLos prodigiosos…

en los que se deja abierto el corazón por si alguien viene a dormir,

en los que el orden de los factores no altera el producto,

como cuando a la interrogación le entra la risa floja…y da igual lo que preguntes que siempre tiene la misma respuesta:

¿Se sonríe porque se está aLegre o se está aLegre porque se sonríe?

-Se sonríe-

sonrisas

*Pi (π) es una letra del alfabeto Griego y su significado proviene de la antigua Grecia, significaba perímetro o periferia. Actualmente y desde el siglo XVII ha pasado a ser un número fijo. El 3,1416. Pero no es cualquier número, es un número del tipo irracional, es decir, tiene infinitos decimales que no siguen ningún patrón.