La octava maraviLLa…

es “el final feliz” de la historia de amor entre tu yo de antes y tu yo de “ahora mismito”,
es la tristeza cuando se va a llorar a otra canción que no es la tuya,
es el orgullo de estar orgullos@,
es el sitio en el que estás sentado… cuando la silla es la que has elegido,
es haber aprendido a “querer después de haber querido mucho”, aunque ya no sea de la misma manera,
es la empatía cuando es mutua,
es la certeza de que el miedo es un vacío al que no hay que tirarse, sino pisarlo con decisión,
es la vida…
nuestra vida…
tu vida…
cuando te gusta.

la vida como te gusta

Fotografía: Donde las eLes encuentran su nombre.  Octubre 2019. Copyright ©.

“Hay caricias que duran incluso después del roce. Hay, a veces, personas a la que la distancia no puede separar. Y escalofríos provocados por el calor de un abrazo. Aún hay sonrisas de esas que parecen cualquier otro amanecer. Algunas noches tengo la sensación de que el camino corto también puede ser el correcto. Que, por una vez, la felicidad no depende de llegar a ningún sitio, sino de disfrutar del lugar en el que estamos. Solo hay que cerrar los ojos, cerrarlos con fuerza y acordarse de lo bonito. De la brevedad, del detalle, del momento. No se puede vivir como aquel que no recordó darse una oportunidad para ser feliz. Y agarrarse a la esperanza. Agarrarse con fuerza a las ilusiones. Y seguir. Seguir, parar, tomar aire. Respirar. Mojarnos bajo la lluvia. Y nunca, nunca, creer que las cosas que se derrumban no pueden levantarse de nuevo. Nunca creer que lo triste durará más que nuestras fuerzas. Quizá el problema sea que miramos el cielo por la noche y nos parece que ya no hay demasiadas estrellas. Que algo se apagó hace tiempo y que nada luce igual. Pero no lo olvidéis. No olvidéis hacer brillar vuestros ojos. Que nadie nos quite, nunca, el derecho de iluminar un poquito el mundo”.

Sergio Carrión