Los deseos minúscuLos…

pequeños…
aparentemente insignificantes,
esos que crea nuestra imaginación en lo que dura un suspiro,
sin darse importancia,
de los que se soplan mientras se da el primer sorbo al café de la mañana,
esos que por un instante hacen que tu mundo de reaLidad se convierta en fantasía,

…deseos diminutos…

 en los que ni ella es Alicia ni él tiene sombrero pero que pasan los días en el país de las maravillas,

…deseos pequeñitos…

de los simpLes, de los que no nos complican la vida,
los que están repletos de garabatos, de dibus, de cosas por hacer…

…micro- deseos concatenados…

que te sujetan,
que te hacen de camino de baldosas amarillas,
que empujan tu mejor versión,
que desatan tus nudos,
que disfrutan de tus ójalas,
para que puedas llegar “sonriendo”…
al castillo de la ciudad esmeraLda.

sopla y pide blanco y negro

 

-¿Por qué soplas?

-Porque estoy pidiendo deseos.

-¿y qué pides?

-Pisar carcajadas de mar y bañarnos a besos.

…eL arte de verse refLejado…

…y que aLguien*  Lo invente con pinceLes.

Alejo de Andrade. Louvre

Fotografía: Alejo de Andrade. El Louvre.

“Si no levantas los ojos creeras que eres el punto más alto.”

Antonio Porchia.

 

*Las Tres Gracias. Barón Jean-Baptiste Regnault. 1793-94

Las tres Gracais eran tres diosas hijas de Zeus y la ninfa Eurinome, quien a su vez era hija del famoso titán Océano. El nombre de las Tres Gracias eran Eufrosine, Talia y Áglae, aunque esta última también era nombrada por muchos historiadores como Aglaya. Eran las diosas del hechizo, la alegría y de la belleza.

Dado que fueron muchas personas las que desde tiempos remotos han hablado sobre estos tres personajes, no se puede afirmar cuál era la cualidad exacta de cada una de ellas, pero sí se sabe que además de ser diosas, cada una contaba con una característica especial como por ejemplo la jovialidad, el buen gusto o el esplendor, entre otras cosas, aunque no se podría decir exactamente qué corresponde a cada una.

Eran las encargadas de presidir todos aquellos eventos en los que el placer fuese el ingrediente principal como las buenas comidas y banquetes o los espectáculos de danza, entre muchos otros. Eran capaces de proporcionar toda la alegría posible tanto a dioses como a mortales, pero también proporcionaban elocuencia y sabiduría. Por ello se decía que aquellos mortales que eran bendecidos por una de estas tres Gracias, se convertiría en un gran orador, filósofo, artista, etc.

Eran una de las compañías más comunes de los dioses del Olimpo, especialmente de la diosa Afrodita y del dios Eros. Siempre guardan una estrecha relación con las musas, con las que solían divertirse al son de la música que tocaba Apolo, haciendo unas grandes fiestas en el Olimpo, algo del agrado de todos los dioses. Eran tan divertidas que siempre fueron muy apreciadas tanto por dioses como por humanos.

Eran jóvenes y muy bellas aunque nunca presumieron de serlo. Eran modestas e incluso solían tener el pelo mal recogido dado que se pasaban gran parte del tiempo bailando y divirtiéndose. Solían ir vestidas con una túnica, aunque en muchas otras representaciones también aparecían completamente desnudas.

Una de las características más llamativas de las Tres Gracias es que siempre están representadas juntas y nunca por separado, algo comparable con otras culturas del mundo donde hay una representación de una triple diosa, aunque no guardan relación entre ellas más que esta tríada.

 

…voLver a LLamar a Los tranvías “deseo”…

…y tener un bono de trayectos infinitos…

…ahí es…

ahí empieza eL viaje.

“Cuando me abrazas me cabe París en un bolsillo y el Sena en la garganta y el segundero enloquecido baila al ritmo lento de tus labios y la muerte es solo la nodriza del miedo y la gente, dios y las ciudades el atrezzo de nuestro besos que estrenamos siempre.”

Manuel Pujante.

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Imagen: Google.

“Necesito sudarte
Como se suda un día de verano
Como el abrigo que llega a agobiarte
Cuando no consigues desabrocharlo.”

Si me olvidas. Vanesa Martin.