Dame tu mano…

como si estuvieras aquí…

como si no hubiera “en tu casa o en la mía”…

como si para florecer sólo necesitara imaginármelo…

como si este año mi cumpleaños tuviera como sorpresa poder abrazar a la gente que quiero…

como si en vez de café tuviera besos para desayunar…

como si mi regalo viniera envuelto en abrazos apretados, de los de muy cerca, de los de “me quedo”, de los de “todo pasará”.

Dame la mano…

y deja que las margaritas hagan el resto,

que entre la luz a raudales por mis ventanas,

para que nazcan de todas las ganas que sembraste,

para que crezcan de cada uno de tus síes,

para que no deshojen la primavera,

y que conviertan después de este “quédate en casa” en blanco y negro,

un maravilloso mundo de arcoíris de coLores.

mano con barro y margarita

Él la preguntó…¿Dónde está tu recuerdo favorito?

Y ella lo tuvo claro: -En tus ojos.