…¿con quién?…

 

con quién  te invite a la dosis exacta de paz interior,
con quién te explique las constelaciones del cielo, como si fueran una película de dibujos animados,
con quién utilice de afrodisíaco un cóctel de confianza,
con quién se vaya de viaje en aviones sin rumbo… pero te regale un billete en el que ponga “contigo”,
con quién encuentres la sonrisa en el espejo,
con quién puedas ser viernes…
un lunes.

 

pareja dándose un beso en la cara

 

“No escales montañas para que el mundo te vea. Escala montañas para ver el mundo.

Vuélvete nada. Quítate las capas de protecciones superfluas, hasta llegar a tu centro, al núcleo más íntimo que hay en ti.

No te salves, no te protejas, no te cubras, no te escondas, no te avergüences ni justifiques, no te excuses ni trates de quedar bien.

Disuélvete. Desaparece en las nubes del ocaso y renace cada mañana en las gotas de rocío. Recréate día a día. Hazte a tu gusto.

Quítate los aires de importante y la necesidad imperiosa de que te vean, de que te hablen, de que todo sea como quieres tú.

Vacíate. Sin deseos insaciables, sin llamados de atención, sin demandas ni cuestiones. Solo tú contigo mismo en un acto sublime de humildad y vacío, para que Dios pueda penetrarte y ocuparte, y obrar en ti maravillas.

Vuélvete nadie. Sin grandes nombres que honrar, como decía el gran poeta Tagore, pierde tu reputación, vuélvete notorio. Que nadie te tenga agarrado de tus grandes declaraciones ni de palabras que te esclavizan. Para que puedas cambiar tanto cuanto desees, para que no tengas que cumplir expectativas.

Quédate solo. En todos los momentos que puedas, quédate en silencio. Para que no te haga ruido el mundo y puedas escucharlo a Dios.

Despégate de las emociones. Pon en calma ese mar bravío que te arrastra de aquí para allá sin piedad y sin rumbo, porque solo en la calma se asienta la conciencia.

Aléjate de los lugares que no huelen a ti. Que no saben a ti, que no se te parecen. Para que solo estés donde se escucha música de amor, donde se baila la danza cósmica y donde solo hay caminantes con antorchas de luz y buscadores de paz, no de gloria.

Ve donde te celebren… Donde te vean el alma y te miren desde el alma.”

Claudia Luna.

…cuando tú eres eL viaje…

y aprendes a mirar…

el destino deja de importar.

“no hay arena en tu maLeta, hay mar”

maleta llena de arena

 

CURSO ACELERADO PARA APRENDER A MIRAR
Miro dentro de ti y veo ciudades que se abren de piernas,
ciudades que esperan que la alegría las insemine
y haga nacer así una historia de amor
que comience bien, que siga bien y acabe bien.

 

Miro dentro de ti y sospecho con alegría
que contienes siete futuros diferentes
pero todos son conmigo.

Miro dentro de ti y surgen desde las entrañas
esas ganas intactas de decirte
que nos mudemos a vivir juntos
aunque ya vivas conmigo.
Qué cosa esta de pasarme la vida
deseando hacer, vivir y tener
las cosas que ya hago, vivo y tengo contigo.

Miro dentro de ti con los ojos de puntillas,
con el corazón saltando en el colchón,
miro con los 7 sentidos,
con las palmas de las manos,
sin bajar la bandera del taxímetro
porque no se puede mirar de otra manera
que inventando otra manera de mirarte.
Y mirarte así, por ejemplo, desde las canciones
que otros te hicieron cuando no te escribían a ti.
Eso es lo que yo sé hacer. Es lo que mejor hago.

Yo miro. Yo te miro. Yo siempre te miro
y no sé hacer otra jodida cosa que mirarte.
Llevo 3 años mirándote y ahora puedo decir
que todo lo que miré en mis vidas anteriores
fue para aprender hoy a mirar sin faltas de ortografía,
para aprender que solo salen bien unas historias.
Aquellas en las que se aprende a mirar de dos maneras:

a la vez
y en una misma dirección.

Marwan.