El sonido de los siLencios…

y sus inconfundibles gritos del alma,

esa insoportable levedad del ser cuando dice más cuando calla… que cuando habla,

el descanso del guerrero de las palabras,

la melodía de lo que no se dice pero se piensa,

la décima sinfonía de Beethoven*,

ese carácter mudo de la ausencia de sonido,

el séptimo sentido de las letras dictadas,

un “shhhhh” elevado a la máxima potencia,

el “sinfín” de un fonema* con síndrome postvacacional,

el sonido de los siLencios…

cuando no se caLLan.

*Las Sinfonías de Beethoven.

El compositor alemán Ludwig van Beethoven compuso nueve sinfonías a lo largo de su trayectoria musical. Entre ellas destacan la Tercera Sinfonía , también llamada en castellano Heroica, en mi mayor, la Quinta Sinfonía, en do menor y la Noventa sinfonía, en re menor (cuyo cuarto movimiento está basado en la Oda a la Alegría, escrita por Frieddrich von Schiller en 1785) .

Compuso su Primera Sinfonía entre 1799 y 1800, cuando tenía 30 años de edad, y continuó componiendo sinfonías hasta su muerte.

Existe controversia sobre la existencia de una Décima sinfonía, en la que estaría trabajando Beethoven cuando falleció, y que nunca se llegó a poder escuchar.

*Fonema: nombre masculino. Unidad fonológica mínima que resulta de la abstracción o descripción teórica de los sonidos de la lengua.

¿Puedes?

-¡Quiero!.

Como única manera de querer poder,

de desenseñar a lo que es imposible,

de gritar a saltos que vives tu sueño,

de normalizar que no existen las deshoras para decir «te quiero»,

de que cuando alguien te pierda, vuelvas a ti con más ganas,

de que te vuelvas adicto a escuchar a las personas que amas hablando de lo que les apasiona,

de que la respuesta a un ¿por qué no? sea un porque sí,

de que la cosa más bonita que te puedan regalar sea la confianza -y que la cuides-,

de que confinen las “soledades” y aumenten las cifras de “contigos”,

de que tengamos amor de sobra, y no sobras de amor,

de que sea,

de que se cumpLa,

de que te haga bien.

¡¡¡Grita conmigo!!!

¡Dame un “V”!
¡Dame un “I”!
¡Dame un “E”!
¡Dame un “R”!
¡Dame un “N”!
¡Dame un “E”!
¡Dame un “S”!

y cuando me las des…
afina tus cuerdas vocaLes… y tararea conmigo:
“¡ahora es hoy!,

¡hoy es viernes!”


-parece que no… pero ayuda mucho;-)-


¡go!,

¡come on!,

¡vaaaaamos!

que el fin de semana está sin estrenar.

madre e hija rulos puestos

 

Instrucciones para regalar un “Te quiero” como banda sonora:

  1.  Colocarte justo en medio de cualquier alboroto,
  2. Agudizar el oído,
  3. Subir el aLtavoz de la garganta,
  4. Ajustar decibelios,
  5. Echarle un puLso al ruido ambiental.
  6. Aprender a susurrar a ¡voces!

-porque siempre habrá aLguien…

deseando ecucharlo…

así a…

¡grito pelao!-

NIÑO GRITANDO