Las eLes de mis veranos…

y su maravillosa forma de ponerme vistas al mar…

de encontrar la manera de hacerme más salada,

de Llenarme de sitios en los que me encuentro…

que me encuentro paLabras en las que me reconozco,

porque ¿sabes agosto?

sabes a amor, sabes amar, sabes a mar,

sabes a …

“… només…”,

a “només paraules d’amor”

… que se escriban como se escriban y se pronuncien como se pronuncien…

…en bucLe …

 paLabras de amor, parauLes d´amor,

paLabras de amor, parauLes d´amor,

 paLabras de amor, parauLes d´amor…

Fotografía: Donde las eLes encuentran su nombre.  Ele de Lau. Copyright ©.

“-Se puede saber que haces respirando así?  

Aspirando olor a sal, a brisa marina, a gofres recién hechos…, a carcajadas en la playa… un día se hará el invierno y necesitaré un recuerdo.”

Del dicho al hecho…

hay un suspiro bajando por un tobogán,

un verbo al que todavía le queda camino por recorrer,

la verdad cogiendo el tren a la certeza,

el beso imaginado que aún no se ha dado,

el miedo jugando a las cartas con un “sí” y con un “no”,

lo que parece pero todavía no es,

ese leve espacio en el que aún se guardan las apariencias,

un “tú” sin “yo” cocinando las perdices deL cuento.

Bordados con mensaje de Cristina Chanche.

Luna LLena a domiciLio…

de esas de meter en el salón de tu casa,

para que querer sea de ida y vuelta siempre sin moverse del sofá,

de las que arropan con luces cada una de tus sombras,

aquella que encuentra un “para” donde preguntaste ¿por qué?,

que consigue que cuando las cosas se te escapen de las manos sean porque que se te vayan al corazón,

en la que puedas confiar a ciegas y te alumbre los sueños.

Luna LLena a domicilio…

que calme tus sensibilidades a fLor de pieL,

que infunda paz en lugar de guerra,

que te invite a tu mejor versión,

a tu carcajada más aLta,

a tu llanto más desahogado,

con la que formes el equipo correcto,

Lunas LLenas a domicilio

que te regalen personas con vistas aL paraíso,

dispuestas a encontrar el viernes al Lunes,

a inventar verbos,

y

a devolverle pétaLos a las margaritas.

Un infinito y un más aLLá…

para regalarte cada mañana…

para que un beso tuyo sea lo más parecido a llegar a casa,

para que con la compañía adecuada, la vida no asuste tanto,

para encontrar la luna dentro de la habitación al irse a dormir,

para que un “Te quiero” se escriba con palabras mayores, pero no supere al sentimiento,

para que “ahora”, sea el único regalo que importe,

para que los amaneceres se sienten a ver como sale tu sonrisa,

para que “sin venir a cuento” se convierta en la mejor historia,

para que las palabras cosan heridas,

para parar el mundo…

contigo dentro.

La obsoLescencia programada* de los saLtos…

y sus mil maneras de volver a empezar,

de darles la categoría de bucle,

de que su vida útil termine cayendo en una cama elástica,

de convertir un instante pequeñito en un recuerdo inolvidable,

de dar por finalizado un intento para poder tener otra nueva oportunidad,

de que en el vuelo el verbo “querer” se lleve de la mano al “estar”,

de caer y levantarse,

de no rendirse a la gravedad,

de nunca dejar un te quiero sin contestar y mucho menos decirlo sin sentirlo,

de que nuestra parte favorita de la vida…

juegue a dar saltos en la cama cada día con las personas que amamos,

de tocar la Luna…

y vueLta.

*Obsolescencia programada:

La obsolescencia programada u obsolescencia planificada es la determinación o programación del fin de la vida últil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño del mismo, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos, por ejemplo por falta de repuestos, y haya que comprar otro nuevo que lo sustituya. Su función es generar más ingresos debido a compras más frecuentes para generar relaciones de adicción que redundan en beneficios económicos continuos por periodos de tiempo más largos para empresas o fabricantes. El objetivo de la obsolescencia no es crear productos de calidad, sino exclusivamente el lucro económico, no teniéndose en cuenta las necesidades de los consumidores, ni las repercusiones medioambientales en la producción y mucho menos las consecuencias que se generan desde el punto de vista de la acumulación de residuos y la contaminación que conllevan. Esta práctica ha creado un creciente malestar entre los consumidores, por lo que en tiempos recientes, activistas, medios de comunicación, organizaciones e incluso los mismos consumidores y varias empresas están llevando acciones para revertir esta práctica.

Los antónimos de obsolescencia programada son alargascencia y durascencia.

https://retina.elpais.com/retina/2018/10/16/tendencias/1539700237_455182.html

¡Bucéame!

¡siénteme!

que el miedo tenga miedo de que no lo tengamos miedo,

sontente entre mis burbujas mientras busco peces de coLores,

que no te falte el aire pero que te sobren suspiros,

encuentra las ganas y que quepas en todas,

que el sitio perfecto de mis sonrisa sean tus planes,

sal de mi cabeza una vez al día….

pero sólo para reposar en mi hombro.

¡Bucéame!

que no quieras nada de mí,

pero conmigo todo.

¿Puedes?

-¡Quiero!.

Como única manera de querer poder,

de desenseñar a lo que es imposible,

de gritar a saltos que vives tu sueño,

de normalizar que no existen las deshoras para decir «te quiero»,

de que cuando alguien te pierda, vuelvas a ti con más ganas,

de que te vuelvas adicto a escuchar a las personas que amas hablando de lo que les apasiona,

de que la respuesta a un ¿por qué no? sea un porque sí,

de que la cosa más bonita que te puedan regalar sea la confianza -y que la cuides-,

de que confinen las “soledades” y aumenten las cifras de “contigos”,

de que tengamos amor de sobra, y no sobras de amor,

de que sea,

de que se cumpLa,

de que te haga bien.

No hay cicatriz más bella…

que la del charco y el coLumpio,

no hay paisaje más bonito…

que el que se lleva dentro,

no hay mentira más cruel…

que aquella que se quiere gritar,

no hay lágrima mas curativa…

que la que nos salva de ahogarnos por dentro,

no hay forma más vacía de comunicarse…

que aquella que no tiene nada que decirse,

no hay “demasiado tarde”…

si se intenta una vez más,

no hay ser humano perfecto…

que no tenga imperfecciones,

no hay cuerpo desnudo en verano…

que no tenga vistas al mar,

no hay memoria más verdadera…

que la que se tiene en el corazón,

no hay palabras más bonitas…

que las que dibujan sonrisas con forma de letras.

“Tú que escuchabas colores donde el silencio era gris, tú que veías sonidos cuando todos éramos sordos y mudos”. Perseo.

…cuando eL briLLo de Los ojos hace de La cicatriz* una raya de sumar…

¡Ahí es!

-Has llegado-

Has llegado al sitio donde los recuerdos son aprendizajes,

donde querer quedarse es infinitamente mejor que querer irse,

donde con la compañía adecuada, la vida no asusta tanto,

donde una arruga adorna,

donde ya no se perdona una infeLicidad,

donde mis sonrisas y tus planes hacen un buen equipo,

donde aunque ya sepas que no, te guste más el “ojalá que sí”,

donde los peces vuelan con los globos de tu fiesta de cumpleaños,

donde “érase una vez…”

y todas las que quieras.

*

Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso.

El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte, rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. El kintsugi añade un nuevo nivel de complejidad estética a las piezas reparadas y hace que antiguas vasijas pegadas sean aún más valoradas que las que nunca se han roto. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber estado roto. En lugar de considerarse que se pierde el valor, al reparar la cerámica se crea una sensación de una nueva vitalidad. Dicho de otra forma, el tazón se vuelve más bello después de haber sido roto y reparado. La prueba de la fragilidad de estos objetos y de su capacidad de recuperarse son lo que los hace bellos.

Llevemos esta imagen al terreno de lo humano, al mundo del contacto con los seres que amamos y que, a veces, lastimamos o nos lastiman. ¡Qué importante resulta el enmendar! Qué importante entender que los vínculos lastimados y el corazón maltrecho, pueden repararse con los hilos dorados del amor, y volverse más fuertes.

La idea es que cuando algo valioso se quiebra, una gran estrategia a seguir es no ocultar su fragilidad ni su imperfección, y repararlo con algo que haga las veces de oro: fortaleza, servicio, virtud… La prueba de la imperfección y la fragilidad, pero también de la resiliencia —la capacidad de recuperarse— son dignas de llevarse en alto.

El mundo Consciente.

La posluminiscencia de las Letras…

esas de borrón y cuento nuevo,

de las que saben a “do what you love, love what you do”,

aquellas que no terminan en pesadillas,

las que no ponen a los corazones a hacer auto-stop,

esas que te convierten en lo que eres, cuando ríes, valoras y cuidas,

de las que si no lo sienten, no lo creen,

las que colorean con acuarelas una tarde de tormenta,

aquellas que te acurrucan en el sofá cuando te has quedado sin abrazos,

esas que le dan a la esperanza categoría de musa,

las que dicen tantas cosas sin palabras… en un mundo rodeado de palabras que no dicen nada.

La posluminiscencia de una letra…

cuando ya no te queda batería en la pila,

cuando lucir se convierte un acto de fe,

cuando ya no queda nada por hacer…

y vas y briLLas.

-¿Con quién te irías a una isla desierta?

-Con quien hacer lo de siempre no me aburra nunca.